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Robledo de Chavela (Madrid), España.

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PREVENCION NATURAL DE LA LEISHMANIOSIS CANINA

Publicado en Mi Comarca nº 69, Julio 2004, p. 20

La leishmaniosis canina, vulgarmente conocida como la “enfermedad del mosquito”, es una enfermedad parasitaria grave causada por protozoos del género Leishmania que se transmite por picadura de un mosquito del género Phlebotomus (vector). Esta enfermedad es frecuente en zonas ecuatoriales y subecuatoriales, incluyendo los países de la cuenca mediterránea entre los que se encuentra España y se trata de una zoonosis en crecimiento progresivo. La leishmaniosis canina en España es causada por la Leishmania infantum y de 12 especies de flebotomos que se conocen, sólo dos se han identificado como vectores de la enfermedad, el Perniciosus y el Arasi.

Las drogas empleadas en la terapia convencional de la leishmaniosis (antimoniales, alopurinol, etc.) sólo puedan temporalmente proporcionar alivio sintomático (supresión de síntomas), pero no puedan prevenir las recaídas, es decir, no lo curan. Además, se trata de drogas muy fuertes que muchos perros no toleran bien y menos de por vida. La homeopatía presenta una clara alternativa en el tratamiento sin efectos secundarios ya que trabaja en el fondo del problema, es decir, el desequilibrio inmunológico profundo (inmunodepresión, autoanticuerpos, etc.) que acontecen en el curso de la enfermedad. Aún así, lo mejor que se puede hacer por nuestros perros es intentar prevenirla. Veamos a continuación lo que nos dicen los expertos científicos (fuente del siguiente párrafo: Intervet) y como podemos actuar al respecto.

La única forma de transmisión en el perro es el mosquito flebotomo, con lo que la época de riesgo de contagio, excepto en zonas más calurosas que hay mosquitos todo el año, son los meses más calurosos, por lo general de mayo a octubre. Sin protección alguna, el riesgo de contagio es entre el 3% y el 18%, dependiendo de varios factores como la zona dónde vive el perro (en zonas rurales y semirurales y más calurosas aumenta) y si está fuera de casa al anochecer y duerme en el exterior, ya que por la noche es cuando los mosquitos están activos. Son sólo las hembras de los flebotomos las que habiendo picado antes a un animal infestado y picando a un animal sano pueden infestar a este. Aún así, se sabe que hay perros que son resistentes y, aunque reciban picaduras de los flebotomos, nunca mostrarán síntomas de la enfermedad siempre y cuando estén correctamente alimentados y no estén sometidos a estrés. Este último punto me parece de vital importancia tenerlo en cuenta, como explico más abajo. En los últimos años se habla de una vacuna contra la leishmaniosis, hay varios grupos trabajando en ello, pero la efectividad es terriblemente baja.

Teniendo en cuenta estos datos, hay varias cosas que podemos hacer para intentar evitar que nuestros perros se enfermen de leishmaniosis, que se pueden resumir en dos puntos fundamentalmente:

1. La que parece más lógica es intentar evitar que el mosquito pique. Si el flebotomo no pica, el perro no se infesta. Para ello es preferible que los perros estén dentro de casa desde el anochecer al amanecer durante los meses calurosos. Si el perro debe permanecer fuera, se le deberá habilitar un lugar protegido con mosquiteras para esas horas. Hoy en día también hay en el mercado varios productos repelentes de mosquitos que se pueden utilizar en los perros en forma de collares y pipetas de dos tipos: químicos y naturales. Ningún producto es eficaz al 100% y los productos químicos presentan toxicidad sobre el animal, no sólo haciendo que muchos perros presenten reacciones adversas a ellos, sino que también minan su sistema inmunitario, cosa que le hará más susceptible de contraer la enfermedad en caso de que pese a estas medidas, el mosquito le llegue a picar e infestar. Las alternativas naturales para esto (collares, pipetas y champús), no tóxicas, son a base de hierbas que se conocen no sólo por ser potentes repelentes de insectos y por tanto utilizados en agricultura ecológica para control de plagas, sino que algunas incluso estimulan de forma natural el sistema inmunitario del animal también. Estos productos crean una auténtica "mosquitera" natural alrededor del perro y al no ser tóxicos, tampoco corremos riesgo alguno ni nosotros ni nuestro ambiente.

2. Intentar aumentar la resistencia natural del perro mediante nutrición adecuada y minimizando el estrés. No me canso de insistir en lo vital que es una alimentación natural libre de toxinas y apropiada a un carnívoro para la prevención de enfermedades y no es diferente para la leishmaniosis. Minimizar el estrés al sistema inmunitario incluye el uso mínimo de drogas y vacunas y otros químicos a cuando este sea absolutamente necesario y no por sistema y soporte con nutrientes adecuados y, mejor aún, con homeopatía también cuando el estrés sea inevitable (por ejemplo, vacunaciones, cirugía, ejercicio físico aumentado, etc.).

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