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Robledo de Chavela (Madrid), España.

Nutrición
Nutrición Equina

l igual que ocurre en todas las demás especies animales, se observa que la salud de los caballos domésticos mejora según la dieta se asemeja a los protocolos de alimentación ancestrales, que llevan establecidos miles de años en la existencia de los équidos, es decir, a la dieta que comen los caballos salvajes. La dieta se considera la base principal en cualquier sistema de salud natural.

  • El primer factor, al igual que menciono para los carnívoros domésticos, es evitar aditivos artificiales en el alimento: si se le puede dar al caballo un pasto orgánico o de agricultura ecológica, sin tratar con químicos tales como fertilizantes o pesticidas artificiales, siempre será mejor, y por supuesto evitar los conservantes etoxiquina, BHA y BHT, colorantes y saborizantes. Todos estos aditivos actúan como toxinas en el organismo que contribuyen al desarrollo de enfermedades crónicas y una salud pobre.
  • Se considera que el mejor forraje es de alfalfa orgánica, ya que provee más nutrientes y energía que otros y siempre asegurando que el proceso de manufactura y almacenaje son óptimos.
  • En cuanto al grano, se deben dar cereales integrales preferiblemente orgánicos, mejor que pellets o piensos altamente procesados. Los alimentos comerciales llevan vitaminas sintéticas añadidas que no se utilizan bien y carecen de las enzimas naturales de las plantas, la clorofila y otras sustancias beneficiosas que se encuentran en los alimentos naturales. Los tres cereales principales a considerar son la avena, la cebada y el maiz. La proporción de estos dependerá del tipo de caballo, el trabajo a que se destina y preferencias individuales. El maíz es altamente concentrado en energía y se considera bueno para la digestión. La avena se digiere rápido, pero aporta mucha menor energía. La cebada es intermedia entre el maíz y la avena en cuanto la energía que aporta. A algunos caballos simplemente les va mejor con un tipo particular de grano.
  • Se les puede agregar vegetales frescos, hierba, alfalfa y complementos naturales varios como ajo, algas, etc. Es mejor utilizar bloques de sal o minerales separados y evitar las melazas.

Si desea cambiar la dieta de su caballo, aconsejo que cualquier cambio que realize se haga de forma muy gradual, ya que los caballos son increíblemente susceptibles de sufrir cólicos con los cambios bruscos (y hay otras patologías que en menor grado también se asocian a los cambios bruscos de alimentación como la infosura): a lo largo de unas semanas ir agregando de a poco cada día los nuevos alimentos e ir retirando lentamente los antiguos.

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