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Robledo de Chavela (Madrid), España.

Nutrición
Dietética de perros y gatos
Nutrición Natural de Carnívoros Domésticos
Escrito originalmente para la Página de Romeo y Sol

limentar una dieta natural a un carnívoro básicamente consiste en dar alimentos crudos biologicamente apropiados para ellos. Se trata de alimentar a los perros y gatos adecuadamente. La meta de este tipo de alimentación es maximizar la salud, longevidad y capacidad reproductiva, de modo que se minimice la necesidad de intervención veterinaria. Veamos a continuación el error que suponen los mitos generalizados sobre la alimentación de nuestros compañeros carnívoros y la importancia de alimentar una dieta a base de alimentos crudos.

Mitos sobre la nutrición de los carnívoros domésticos

Hay una serie de mitos que, por desgracia, están inculcados en la mente de la mayoría de la gente, que hacen que el uso de alimentos comerciales para animales de compañía esté tan extendido y que creo importante destacar a modo de resumen con el fin de resaltar el error que ello supone.

Uno es que los perros y gatos domésticos tienen un sistema digestivo "debilitado", lo cual no tiene sentido alguno, pero es lo que hace que se crea que no deben comer carne ni huesos crudos, es decir, sólo deben comer alimentos procesados por calor.

Otro de estos mitos es que es muy dificil alimentar a un perro o un gato sin formación específica en nutrición canina y felina. La triste realidad es que la gran mayoría de los veterinarios no tienen apenas conocimientos de nutrición canina y felina más que los adquiridos en cursos y seminarios impartidos por las grandes casas comerciales y, por tanto, no entienden que se pueda alimentar a nuestros compañeros sin necesidad de la ayuda de dichas casas comerciales, las cuales nos quieren hacer pensar esto mismo para su propio beneficio económico.

Otro es que cada comida tiene que ser perfectamente equilibrada. Si pensamos por un minuto como comemos nosostros mismos, nos damos cuenta que esto es antinatural, no vamos a un restaurante y pedimos porcentajes de nutrientes para hacer una comida completamente equilibrada, sino que alcanzamos ese equilibrio con el tiempo a lo largo de varias comidas. Viendo las costumbres de los carnívoros salvajes, entendemos que ellos hacen lo mismo.

Todo esto lleva al siguiente mito que es que el mejor modo de alimentar a un perro o a un gato es con alimentos comerciales perfectamente equilibrados. Todos estos mitos han conducido a que se alimente a los carnívoros domésticos de formas antinaturales, cuyos resultados no pueden ser más que desastrosos como se está viendo.

La necesidad de una dieta basada en alimentos crudos y frescos

El tema de si se deben dar alimentos crudos o cocinados a los carnívoros domésticos es algo que confunde a mucha gente, ya que hay veterinarios que, reconociendo parcialmente el problema de los alimentos comerciales, recomiendan dietas caseras pero cocinando los alimentos, aunque no tengan una explicación para tal recomendación. Las razones por las que se viene creyendo que es conveniente cocinar los alimentos son diversas, algunas de ellas son algunos de los mismos mitos que he comentado en el apartado anterior, otros por el miedo a las bacterias y parásitos, además de que el cocinado hace que el alimento no sea tan perecedero y finalmente muchos creen que al cocinar los alimentos estos se vuelven más digestibles y nutritivos.

Conociendo la gran similitud entre nuestros carnívoros domésticos y sus parientes salvajes, entendemos que su organismo está adaptado a comer una dieta similar a los de estos últimos. No creo que ningún biólogo haya observado ni a un lobo ni a un gato montés que cocine su dieta. Cocinar los alimentos que damos a los carnívoros domésticos, por tanto, es algo antinatural. Los efectos del cocinado son destructivos sobre los alimentos:

El cocinado destruye las vitaminas, especialmente hace que se pierdan las vitaminas hidrosolubles (complejo B y vitamina C);
El cocinado destruye las enzimas contenidas en los alimentos crudos, que actualmente se consideran nutrientes de gran importancia;
El cocinado destruye los antioxidantes, imprescindibles para prevenir enfermedades degenerativas al inhibir la formación de radicales libres;
El cocinado reduce el valor proteico y la biodisponibilidad de las proteinas, volviendolas indigestibles y haciendo que se pierdan aminoácidos esenciales, lo que conduce a enfermedades carenciales;
El cocinado produce alimentos "extraños" al modificar la estructura molecular de grasas, proteínas y carbohidratos, es decir los nutrientes principales que componen los alimentos que no sólo los vuelve indigestibles, sino que cuanto mayores sean los cambios, el organismo temina considerándolas como moléculas extrañas, lo que resulta en enfermedades inmunomediadas (alergias, enfermedades autoinmunes), aparte de que esas moléculas extrañas pueden ser cancerígenas.

Son más que conocidos los beneficios de una dieta sana basada en alimentos frescos e integrales y no elaborados en las personas debido a la gran cantidad de estudios que se han realizado sobre este tema: frutas, verduras y hortalizas frescas y crudas son la clave de una vida larga y saludable. ¿Por qué ha de ser distinto en los otros animales?

El hecho de administrar los alimentos crudos es muy importante para la salud, al considerar que el procesamiento por calor, incluso a bajas temperaturas, destroza o altera la mayoría de los nutrientes esenciales y componentes alimentarios de la dieta: enzimas, aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas y minerales. Pareciera que las enzimas que contienen los alimentos crudos no sean importantes, pero la realidad es que marcan una gran diferencia. Cualquier alimento tratado por calor para personas o animales, sea cocinado, esterilizado o pasteurizado, carece de las enzimas necesarias para su correcta digestión, además de las bacterias beneficiosas que también se destruyen en ese proceso. Ni las personas ni los animales pueden existir sin ingerir las enzimas de los alimentos. El calor, incluso bajo, destruye estas moléculas, la congelación no. Además, el calor altera la estructura molecular de los nutrientes principales haciendolos no sólo indigestibles, sino transformándolos en moléculas "extrañas" y destruye los antioxidantes, esenciales para prevenir la oxidación de los nutrientes en el organismo con la consecuente formación de radicales libres que son responsables del envejecimiento prematuro y enfermedades degenerativas como el cancer o las enfermedades autoinmunes. Cuando alimentamos o comemos alimentos cocinados, lo que hacemos es poner una carga sobre el higado y el pancreas, los cuales tienen que trabajar el doble para digerir los alimentos y esto dificulta sus otras funciones en el organismo. No es de extrañar, por tanto, que cada vez haya más animales con pancreatitis, síndrome de colon irritable, obesidad, alergias alimentarias, defensas escasas ante enfermedades infecciosas, artrosis, cancer, problemas renales, etc. Cuando cocinamos los alimentos estos retienen los suficientes nutrientes para mantener con vida a un perro o gato sin problemas de salud inmediatos, pero no les permiten tener una vida larga y saludable. Los alimentos con vida son esenciales para la salud, no hay otro modo de estar libre de enfermedad. TODOS los cánidos y félidos tienen un organismo diseñado para alimentarse de alimentos CRUDOS. El darles alimentos cocinados lleva a deficiencias que resultan en una salud pobre e incluso muerte prematura y esta salud pobre se hereda en las generaciones venideras manifestándose cómo defectos congénitos.

Si el dar alimentos crudos le preocupa por el posible contenido de bacterias y parásitos a pesar de que su aparato digestivo está adaptado para ello, y prefiere asegurarse que no va a sufrir daño alguno, puede adoptar unas medidas de seguridad que no tienen los efectos nocivos del cocinado:

1 • Si considera que los parásitos pueden presentar un riesgo, no de carne de cerdo ni de caza mayor que no haya sido inspeccionada por veterinarios y considerada apta para consumo humano.
2 • Puede añadir un buen antibacteriano natural de calidad a la carne, el extracto de semilla de cítrico. No se debe usar puro, sino diluido en agua y ahí empapar trozos de carne y hueso o también añadir la dilución a la mezcla de verduras. También se puede utilizar para matar bacterias en agua extraña cuando viaja y con animales a los que se les ha diagnosticado un sistema inmune debilitado o comprometido.
3 • También hay otros antibacterianos naturales. Los probióticos son microorganismos beneficiosos que promueven un ambiente intestinal sano. Puede utilizarse yogur natural ecológico o probióticos no lácteos que contienen acidophilus/bifidus. Hay estudios que demuestran que estas bacterias en probióticos no lácteos son efectivas en un 97% en combatir E. coli. De hecho, se recomienda seguir un curso de probióticos (mejor no lácteos) a cualquier animal que esté o haya estado en tratamiento con antibióticos.
4 • La alfalfa se ha demostrado efectiva contra bacterias Gram-negativas (cómo Salmonella).
5 • Otros antibacterianos incluyen: manzanilla, ajo (Allium sativum, que tiene cloruro de alilo cómo principio activo y es muy efectivo contra parásitos cómo ascaris y tenias entre otros), algas kelp, gengibre y perejil. El vinagre de manzana orgánico, crudo y no filtrado mata algunas bacterias y contiene muchas enzimas.
6 • También hay quien recomienda escaldar ligeramente la carne por fuera vertiendo agua hirviendo por encima, no cocinándola. Honestamente, yo nunca he visto la necesidad de hacer esto, pero creo conveniente nombrarlo pues creo que cada uno debe adoptar lo que mejor se ajuste a las necesidades de su perro o gato.
7 • Para destruir posibles parásitos, congele la carne y manténgala a temperatura inferior a -150ºC durante al menos 20 dias.
8 • Además del ajo (Allium sativum), otros antiparasitarios naturales que puedes incluir en la dieta son las pipas de calabaza (Cucurbita pepo, que son un tratamiento eficaz contra los vermes planos), el aceite de germen de trigo y las enzimas vegetales como las de papaya, piña o higos (que destruyen la cubierta externa de los parásitos intestinales).
9 • Por último, si su perro o gato puede tener exposición a heces de animales infestados o carne parasitada, haga un análisis de heces en su veterinario cada 6 meses y sólo use antiparasitarios convencionales si hay una infestación real grave por vermes redondos o si hay presencia de tenias.

Conclusión

Para proporcionar una vida larga y saludable a nuestros compañeros carnívoros, la mejor nutrición es aquella que imita tanto en contenido como en forma a lo que comen sus parientes salvajes en su hábitat natural.

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